Hace un par de años me tocó cursar una materia en la facultad llamada “Comunicación Visual”. Para muchos de mis compañeros… y bueno, sí, para mí también, era una materia fácil y medio simplona.

Casi que decíamos que era como “plástica” del colegio primario. Nos hacían hacer collages, composiciones visuales, trabajar con fotografías, revistas y diarios.

Parecía pan comido. Pero, ¿realmente lo era?

Lo era, sí.

La realidad es que era una materia que nos ayudó a relajar la cabeza de tanto estudio enciplopédico. Pero, oh, ironías de la vida, terminé aprendiendo cosas mucho más útiles para mi carrera en Comunicación Visual que en el resto de otras materias teóricamente más “importantes”.

¿Por qué estoy divagando tanto con esta materia de la facultad?

A eso quiero llegar. En una clase, nuestra profesora -una mujer adorable e inspiradora que amaba lo que hacía- nos preguntó:

¿Qué es un libro?

Claramente hubo muchas respuestas de índole técnica y de índole poética. La mía fue del segundo grupo. Mientras que algunos definieron al libro como “un conjunto de hojas con un texto en ellas contenido entre dos tapas” (lo cual es muy cierto), yo lo definí de otra manera.

Para mí, los libros siempre han sido, y seguirán siendo, ventanas. Creo que no tengo que explayarme mucho para explicarlo… pero sí voy a hacerlo.

Los libros son ventanas a la mente e imaginación de quienes los escribieron. No importa si estamos hablando de un libro científico o de un libro de cuentos infantiles. Cada tomo por más grande o pequeño que sea nos muestra un panorama de los pensamientos de su escritor.

¿Ahora entienden por dónde viene la mano? Es esto lo que más me gusta de escribir, poder mostrarles algo de lo que pasa dentro de mi cabeza.

Está bien con un libro, alcanza y es más que suficiente, porque créanme que no quieren estar realmente adentro de esta cabecita. Muchas veces tengo que explicarle a mi pareja mi cadena de pensamientos para que ella entienda por qué, si estamos hablando del clima, de repente salgo con la Revolución Francesa.

Los libros son ventanas maravillosas, porque si miramos a través de ellas nos encontramos con mundos increíbles. O tal vez nos encontramos con mentes increíbles. O con el arduo trabajo de una persona que puso tiempo y esfuerzo para crear algo tan hermoso como un libro.

Obviamente hablo de “libros”, pero hoy en día debería estar hablando también de blogs, ebooks, y muchos otros formatos digitales. Pero bueno, podemos usar “libro” para generalizar, ¿no?

Por eso quiero usar esta nota para motivar a mis amigos escritores, casi escritores, algún-día-me-voy-a-dignar-a-sentarme-a-escribir escritores, etc. Siempre intento empujarlos a que escriban… a algunos más que a otros. Así que con esto los meto a todos en la misma bolsa. Y también va para todos aquellos que de repente se encuentren con este artículo.

¡Ojalá les sirva como una inyección de ganas para seguir adelante!

Duilio Giordano Faillaci

High Fantasy and Crime Fiction Writer. I love writing. I love Warcraft games. I love pasta.

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