Duilio Giordano Faillaci: Escritor

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DuiGF en su camino de escritor

Una vez escuché una frase que me marcó mucho y que habría de dejar una buena impronta en mi personalidad: “el valor de las personas se mide no por lo que empiezan, sino por lo que son capaces de terminar”. Por supuesto, nos estamos refiriendo a cosas importantes y no al postre del almuerzo del domingo, el cual resulta sumamente fácil de terminar (porque no importa qué tan llenos estemos, siempre hay lugar para eso…). Paso a explicar mi visión de esta frase, o bien, lo que yo entendí acerca de ella: todos pueden dar inicio a un emprendimiento, comenzar una carrera, o bien empezar cualquier proyecto, pero no cualquiera es capaz de concretar estas acciones. Porque por “terminar” no nos estamos refiriendo a darle un fin en el sentido de “¡esto se acabó, no estudio más!” o “¡no gasto más energía en esto; es inútil!”. Estamos hablando de dar un cierre, una conclusión verdadera.

Sin embargo, en muchas otras ocasiones es difícil empezar. Por ejemplo, este proyecto aquí en Medium. Me pasé una buena cantidad de tiempo mirando fijo la pantalla en blanco, observando cómo titilaba el cursor… como si me estuviese diciendo “dale, dale, dale, dale, dale”. Tengo en claro que mi pretensión es plasmar en este espacio lo que el título del artículo enuncia: mi faceta de escritor. Pero sí que me costó arrancar…

Es por esto que me he detenido a hablar sobre la acción de “empezar”, porque quería contarles cómo empecé a escribir. Siempre me gustó mi imaginación; es una de mis cualidades que más me gustan de mí mismo. Cuando era pequeño, me pasaba horas jugando con mis juguetes, ideando historias que tenían continuidad y requerían muchísimas sesiones de juego para llegar a su fin. Y no se trataba sólo de estrellar mis muñequitos entre ellos para fingir un épico combate; también me gustaba dibujar elementos del mundo en que mis personajes se desenvolvían. Admito que a veces extraño estos juegos, y siempre me prometo a mí mismo que algún día desempolvaré mis juguetes para hundirme en estos maravillosos mundos que eran míos y de nadie más.

Como nos pasa a muchos, llegamos a la adolescencia y la gran mayoría de las cosas que nos gustaban de niños nos dan vergüenza y las dejamos de lado, por miedo a que se rían de nosotros. Yo también fui presa de esto… parcialmente. Y digo “parcialmente” porque nunca abandoné mis historias de pequeño: a los trece años, no sé por qué, calculo que debe haber sido un impulso incontenible, me decidí a escribir una de estas historias en la que había invertido muchísimo tiempo de juego. Sin dejar de dibujar sus elementos, sus criaturas y sus personajes -porque también tengo mi lado de dibujante aficionado-, terminé dos años más tarde el primer bosquejo de un libro que se llamaba “La Piel de Cebra” (ahora rebautizado “El Manto del Guardián”), que habría de ser el primero de una saga épico-fantástica, con muchas bestias y dragones y mucha magia de por medio.

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Chárs, protagonista de “El Manto del Guardián”.

Por supuesto, nunca publiqué este libro. No es que no quiera, sino que a medida que lo fui transcribiendo a la computadora (sí, escribo a mano… me resulta más cómodo) y lo iba pasando en limpio, me iba dando cuenta de ciertos errores e inconsistencias en la historia. Y ahí, recién ahí, fue que empezó todo: empecé a idear todo el universo de esta saga que habría de bautizar “Mediador de los Ancestros”, imaginando culturas, religiones, bestias, naciones, ciudades… todo para darle un mejor contexto a mi historia. Todo para que, cuando tuviese que relatar algo, pudiese tener la certeza de qué contar y cómo. Por supuesto, esta tarea nunca concluye; siempre que puedo le dedico un tiempo a la construcción de este mágico mundo.

Es así como comenzó mi camino como escritor. Recientemente publiqué mi primer libro en formato ebook, llamado “Sábanas Rojas”, el cual consiste en una colección de diez cuentos cortos de crímenes pasionales o policiales, otro genero por el cual siento fascinación. Me gusta ser un escritor publicado, lo admito; es una forma de haberle dado concreción a este sueño de la escritura. Pero no pienso detenerme aquí, porque como verán, tengo todo Mediador de los Ancestros por delante (arriba, abajo, a los costados, atrás también…); es un largo proyecto que quiero llevar adelante. Porque, así como vale la pena escribirlo, les prometo que valdrá la pena leerlo.

Duilio Giordano Faillaci

Written by

High Fantasy and Crime Fiction Writer. I love writing. I love Warcraft games. I love pasta.

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